
"Once años después de ingresar en el Departamento de Policía de Nueva York, la agente de crímenes sexuales Ginny Lavoie se encuentra suspendida de empleo y sueldo. Deprimida y víctima del insomnio, espera a que la obligada investigación de asuntos internos determine su futuro cuando una llamada telefónica la devuelve de golpe al pasado: Danny Markowicz, el hijo adolescente de su amiga Sonya, ha muerto tras recibir una brutal paliza. Ginny parte de inmediato camino del pueblo de Massachusetts en el que se crió para asistir al funeral. Pero allí se reencuentra con Jimmy, el padre del niño que ella nunca llegó a tener. Y, por si la situación no resultara ya lo bastante difícil, la versión oficial del crimen parece estar llena de agujeros.
¿Por qué las autoridades locales parecen empeñadas en culpar a Jack O´Brien, el inofensivo vagabundo del lugar? ¿A quién temía Danny lo suficiente como para esconder una pistola cargada en su habitación? ¿Y si la investigación sacara a la luz verdades que nadie quiere conocer? Con La hija del enterrador, Elizabeth Bloom nos ofrece una novela negra de primera línea, cuya protagonista permanecerá en la memoria del lector mucho después de haber terminado el libro."
Antes de embarcarme en la aventura Millennium me enganche a esta historia policíaca de las que a mí me gustan. Cuál fue mi decepción cuando empecé a leerla...
Encontré esta novela en una librería y al leer la contraportada pensé que sería como las anteriores novelas policíacas que me engancharon y me encantaron, pero no ha sido así. Me he encontrado con una novela floja y mal contada. Un argumento ya leído en múltiples ocasiones y nada original que llega a aburrir y hacer que la brevedad de su extensión se haga interminable.
El libro comienza ya sin enganchar al lector, sin chispa que anime a seguir... y cuando un libro no engancha desde el principio...
Según vas avanzando el argumento se enreda en un bucle del cual da la impresión que la autora no va a saber seguir. Se centra en cuestiones que no tienen importancia y los relatos de los sucesos son aburridos y terminan cansando al lector.
En las últimas cincuenta páginas es cuando la novela coge ritmo y sientes que merece la pena terminar lo que empezaste hace mucho tiempo. En esas últimas páginas, la autora te sumerge en el electrizante final de la novela (lo único válido) y tienes que leerlas de un tirón, pero es una pena que tengas que esperar a las últimas páginas para disfrutar de una buena lectura.
Lo mejor: Por decir algo, su desenlace final totalmente inesperado.
Lo peor: La historia, el argumento, la narración... y el tener que esperar a las últimas páginas para disfrutar de la historia y sentirte dentro del libro.
No voy a recomendar o dejar de recomendar esta novela, simplemente os lo dejo a vuestra elección, porque esta crítica no es ni más ni menos que mi modesta y humilde opinión del libro. Si sois amantes de la novela policíaca lo mismo os gusta, pero no es lo que yo espero de una novela de este género.